domingo, 27 de mayo de 2012

Terrible oficio


Mi voz está en su sitio
el corazón sabe algo más porque me duele

Por eso digo:
terrible oficio
es repartir equivocadamente los abrazos
y que el alma viva entre perros hambrientos



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Series (obra inédita)

Toma
Sitiar el lenguaje
y ocuparlo

Poesía
Amarte a vos
es poco

Reforma poética
La palabra
es para el que la trabaja

Literatura popular
Tener la realidad
en la punta de la lengua

Identidad
Dime en qué poema andas
y te diré quién eres


Santoro, Roberto, “Obra poética completa 1959-1977”, Buenos Aires, RyR 2008.-


Publicado por Horacio

jueves, 24 de mayo de 2012

La paz de la verdad



"...Y le pareció, sentado en su cama, en la habitación oscura, que oía una miríada de sonidos igualmente leves.... voces, murmullos, susurros: de árboles, de tinieblas, de tierra; de personas; su propia voz; otras voces que evocaban nombres, tiempos y lugares de los que había tenido conciencia toda su vida, sin saberlo, y que eran su vida misma..."

Faulkner, William, “Luz de agosto”, España, ABC, 2004.- Traducción de Enrique Sordo.

N. del Autor: Otra identificación más del Equipo Argentino de Antropología Forense. Dejo el enlace a la nota.

Publicado por Horacio

sábado, 19 de mayo de 2012

El diario (o Género III)




Sólo fue un rasguño, dijiste. Y te creí. Hasta que me vi en el espejo. El ojo amoratado, testigo de tus golpes. Lo peor de todo es que me habían advertido. Pero tu encanto es irresistible, esa maravilla que nos consume cuando nos tocamos y el mundo deja de ser mundo para ser nosotros.

Hasta que te ponés violento.

¿Cuándo cruzaste la línea?; ¿En qué momento lo permití?; ¿O nunca lo permití y simplemente te cagabas en mí? Todo empezó con discusiones que subían de tono, agresiones gratuitas que se fueron llenando de gestos, insultos, un espiral creciente e incontenible que preanunciaba los golpes que vendrían.

 De nada sirven tus perdones, ¿sabías? Sé que lo volverás a hacer. Por eso debo irme. Te amo con locura, pero no quiero que esta locura termine con mi muerte. Si alguien digita nuestras vidas es una reverenda porquería: repitiendo la historia de mamá, aunque ella no corrió la misma suerte porque siempre pensó que papá podía cambiar.

Ya no me gusta que me toques. Las caricias son el preludio perfecto de los golpes y nadie se merece sentirse así. Te odio y me aborrezco al regresar con vos, casi convenciéndome que podés cambiar. Es admirable la capacidad de mentirse que tiene una. O la necesidad de cariño, no sé. Pero esta es la última vez. Te lo prometo. Y lo escribo acá, para recordármelo y para que lo leas (sé que espías entre mis cosas).

El oficial de justicia cerró el diario de la víctima y un ligero temblor le recorrió el cuerpo. La vista se le nubló por un instante al mirar las fotos que acompañaban el expediente y maldijo la figura del avenimiento, mientras preparaba su alegato contra el asesino que estaba entre rejas.


Publicado por Horacio

N. del Autor: Nuestros legisladores derogaron esta figura nefasta del Código Penal en marzo del presente año.

domingo, 13 de mayo de 2012

Romeo se busca (o Género II)




La tarde agonizaba pero el ramo de flores resaltaba como un negro caminando por un barrio de blancos en una novela de Faulkner. Vi mi cara en el espejo: pelo desalineado, ojeras de insomnio y un leve rubor en las mejillas. Tomé coraje y toqué timbre.

La figura corpulenta de doña Clorinda apareció debajo del dintel ajado por los años.
—Buen día, ¿está Julieta?

Ella me miró, echó un vistazo a las flores y me reprobó con la resignación de sus ojos apagados. Olía a nicotina y esmalte de uñas. También a fiereza y a obstinación de las que no bajan los brazos.

—Ya te la llamo —ladró.

Sentí la transpiración en las manos y una leve aceleración de mis latidos, hasta pensé en huir, pero las cartas estaban echadas y el mundo se me abalanzó cuando apareciste con esa expresión inolvidable.

—Vengo por el aviso —dije señalando a mi espalda y te extendí el ramo.
—Fuiste vos. Buen intento.

Sonreí, o eso creí, en un gesto que intentaba disipar la tensión sin ningún éxito. Hundiste tu nariz entre las fresias y supe que no había retorno. Tu madre nos espiaba desde la cocina.

—¿Cuándo lo pintaste?
—Anoche, luego de....  ¿te acordás?
—Como para olvidarme… Igual no me convence mucho Romeo… y ella…bueno… ¿Tendremos su final?
—Ni en sueños.

Sonreíste. La misma sonrisa entre sorprendida y maravillada de ese primer beso, al amparo de la oscuridad y el reflejo orondo de una medialuna cómplice.

—Vení, entrá —comentaste mientras pasabas de mano el ramo de flores y me invitabas a tu casa.
—¿Y tu mamá?
—Confirmará las sospechas de que su hija tiene una compañera.

Miré tu palma extendida y el brillo resuelto de tu mirada me convenció. A mi espalda, la pintada de “Romeo se busca” nos espiaba desde sus letras negras.



Publicado por Horacio

miércoles, 9 de mayo de 2012

El brindis




Silencio.

La pausa en mi respiración.

La revisión final. Una obra que deja de ser mía y que será de quienes la lean.  El botón de “Enviar”, lanza mi novela hacia su edición, dejándome solo y algo vacío. No lo suficiente como para inmovilizarme sino para empezar de nuevo delante de otra hoja en blanco, con nuevas voces, interrogantes,  fantasmas, obsesiones. O quizás sean las mismas de siempre, pero habitadas por años y miradas.

Como la realidad y sus grietas.
                                                       Los versos y las palabras.

“Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude”, recuerdo. Brindo imaginariamente con Wells apurando mi vaso de agua (espero que sepa disculpar mi insolencia) y apago la computadora.




Publicado por Horacio



sábado, 5 de mayo de 2012

Vibración




Tarde.

De voces en la calle. De reencuentros y sinsabores. Tarde propia, tarde de nadie, tarde de todos. Tarde para este texto.

Es probable que cuando leas estas líneas esté muy lejos. Y no es un eufemismo. Ni una metáfora. No sabrás más de mí. Supongo que no te hace falta.

Allá viene el tren. Puedo sentir la vibración bajo mis pies.  



Publicado por Horacio

martes, 1 de mayo de 2012

Trabajo


Puntos, comas, paréntesis, admiración y exclamación. Algún que otro tachón y el esfuerzo para que la letra sea clara, llana, (no sólo legible) y desnude lo que queremos contar o expresar.

Muchas lecturas —caóticas y en exceso— y una mirada personal sobre la realidad (como la de todos, bah) para crear un relato, forzarle el inicio a una historia, con su desarrollo y su final. Lo que se nombra, existe, por eso se nombra, y —justamente— echamos mano a ciertas palabras y no a otras, que danzan entre sí en un interminable juego de seducción.

La palabra como trabajo, el trabajo como realización personal y creativo para transformar la realidad o por lo menos, para que un verso  o una frase logre conmoverte, si es que eso es todavía posible.

Presunción vana e irrelevante. Aventuro que escribimos por muchas razones, pero sobre todo porque no podemos abandonarlo, en una suerte de pandemia que nos moviliza en absoluta soledad para jugar con las palabras y crear otros mundos posibles, pese a que el resultado no sea el esperado. O sí. Quién sabe. Lo importante es jugar. Y en eso estamos.

Feliz día a todos y todas




Publicado por Horacio