Espantar el desierto
de malos presagios,
desoír truhanes
insultos,
bocinas,
argumentos deleznables.
Apostar al estupor de tu cuello
la sonrisa de tus muslos
el alzamiento de tu piel
Desterrar la impotencia
que mendiga respuestas
y limpia parabrisas
desde sus seis años
navegar por tu cuerpo
encallando en la
claridad de tu escote
enjuagar lágrimas
de espejismos trizados,
despojos masticados
por las fieras
conjeturar deseos
reinventar atardeceres
retirar el desánimo
atiborrado de carnaval.
"enjuagar lágrimas
ResponderSuprimirde espejismos trizados,
despojos masticados
por las fieras
conjeturar deseos
reinventar atardeceres
retirar el desánimo
atiborrado de carnaval."
Muy muy bueno, saludos Horacio
¿Qué decir después de la conmoción poética?
ResponderSuprimirLa ternura ese refugio para tanta crueldad suelta.
Infinitamente bello.
Que bien descripta, la angustia de no compartir el mundo y sus imiquidades.
ResponderSuprimirExcelente.
Un abrazo.
maravillos poema, no tengo más palabras.
ResponderSuprimirbesos,Horacio*
Quisiera (hazlo).
ResponderSuprimirBonito sin más.
Un beso Horacio!
Un desgarramiento del alma y del cuerpo.
ResponderSuprimirSaludos.
Conjeturar... justamente era la palabra que buscaba en la tarde de ayer para reemplazar un término que no encajaba en mi nueva novela.
ResponderSuprimirMucha calidad, Horacio, mucha calidad, cada vez más notable, porque usted también es notorio, la belleza de todas sus composiciones es notoria.
Saludos.
Retirar el desánimo
ResponderSuprimirdesbordado de carnaval...
Yo también lo quisiera.
Saludos.
Espectacular. Fabulosa pluma poética. Abrazo grande.
ResponderSuprimir