viernes, 27 de mayo de 2011

Impulsos

Llueve. Una garúa tenue y continua moja las calles, lava las veredas, renueva las preguntas. Puedo oír el agua golpetear con impunidad sobre mi techo. Miro a una de mis gatas que, con una habilidad envidiable, hace equilibrio en la ventana mientras se debate entre salir o verme escribir.

Por más que me pese, decide darse una vuelta por el jardín y mojarse un poco.

Suena Silvio, quien otro para un día como hoy.

Mi casa se habita de recuerdos, imágenes tenues y borrosas, algunos espectros que puedo ver de reojo, que están ahí y me observan desde la ausencia. También hay de olores. Con otras lluvias he caminado sintiendo el rocío y disfrutado del aroma de la tierra húmeda que eriza la piel, embota los sentidos, dispara la memoria.

Me veo transitando calles con un walkman en los oídos, saltando charcos y recorriendo otras veredas, otra ciudad pero siempre de a pie. Por diferentes sendas, con diferentes voces, por diferentes pasajes.  

Quizás todo es un gran texto y algún narrador endiablado juega a su antojo con nuestras vivencias. Quién sabe.

La gata regresa empapada de su paseo y se sienta a mi lado. Me mira fijo, espera mi señal para subirse en mi falda. Siento sus patitas mojadas. Y su ronroneo parece acordar con mis pensamientos.

No sé de qué va esta entrada. O bueno, sí. De impulsos: encender la notebook, mirar el cielo plomizo sobre la ventana, dejarme invadir por los olores del agua y arrimar cierta paz necesaria, que deje a la vera del camino interrogantes y zozobras para disfrutar por un instante de los humores de la naturaleza.

Llueve. El agua trae un sosiego que me arropa con su silencio.

N. del Autor: Este texto, con ligeras variantes fue  publicado en mi espacio de poesía, recientemente mudado. Lo publico nuevamente para que  las palabras se amiguen entre sí y den la bienvenida a los versos viejos (y nuevos) que están buscando su lugar en mi casa de siempre.

8 voces opinan:

  1. Me perdí de la dulce lluvia pero no de tus nostalgicas palabras.

    ¡Lo que el alma observa! y como se esconde en esa mente y no en los sentidos que son nuestra fuente de conocimiento.

    Gracias a las palabras sale de su escondite.

    Besos mil.

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  2. Excelente Horacio, como siempre.
    Me quedo con Llueve. El agua trae un sosiego que me arropa con su silencio.

    Ayer llovio en Londres, como no podia ser de otra manera y la frase de arriba viene perfecta para la ocacion.

    Abrazo y buen fin de semana !

    Pablo

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  3. imagino que silvio cantaría "llueve otra vez"...
    pero no, tal vez no, porque en este hermosísimo texto la lluvia trae sosiego y arropa.

    llueve la lluvia
    su tarde en el alma

    mil besos, Horacio*

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  4. A mi me suena a la gota de rocío...en un paisaje asi, es lo que me pega a mi escuchar de silvio.

    Me gusta ese ambiente, seguro que tambien habia un incienso y un mate calentito.

    Adoré a su gata con patitas mojadas.

    kisses

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  5. No le hagas caso, Horacio, a la gata, después de su ingratitud, de su abandono. Se tendría que haber quedado a escribir con vos. :-)

    Un abrazo,
    Ale.

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  6. Hola Horacio. Apenas me atrevo a interrumpir un momento como éste. Pero es que me ha llevado tan claramente a uno de los míos que me he sentido metida en el texto. Quizá tu momento me ayude a abrir la puerta hacia mis propias palabras, que están en rebeldía y se me siguen negando. Quién sabe.
    Un beso.

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  7. Un relato delicioso, con aromas, texturas y sabores. En algún lado vi una chimenea. Tal vez fue por ahí cerca.

    Saludos.

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