En el día de la fecha se solicita a las palabras acercarse a este humilde escriba para no repetirse en frases gastadas y lugares comunes, sumando bollitos de papel al cesto de los textos inútiles.
Se ruega puntual asistencia para no empujar a quien suscribe a realizar actos desesperados.

se me ocurre.... se me ocurre.... ah! siii "morderse el codo hasta que se encuentre una palabra no trillada"
ResponderSuprimir¿cuáles serían actos desesperados?...
pregunto como quien tira un pase a ver si se hacen goles las palabras :)
ya aparecerán las palabras, cuando menos lo esperes, aparecen. Para decir algo debe ser mucho más importante que el silencio.
ResponderSuprimirUn gran abrazo amigo!!
Allá vienen las palabras, Velcha. Vea. Fíjese bien. Sólo se están desencadenando de un mundo que espera a otro por llegar. Total...siempre es mientras tanto. Abrazo grande.
ResponderSuprimirestán sobrevolando!
ResponderSuprimirbesos*
Horacio: las palabras tienen a un gran representante en tí, aunque no tengas qué decir.
ResponderSuprimirTe aplaudo maestro *
Un beso o 2 #
Del cesto los papeles podrán volver al escritorio y armar una historia con lo que hay..pedazos de tu pensamiento. Tarea, tarea... seguro algo te va a salir.
ResponderSuprimirBesos mil
Fue entrar y quedarme leyendo otras entradas, escuchar a Silvio decir que un mundo cabe en una mancha, me he tentado con el libro Los Obvios, apenas leer encontré el pensamiento que estaba buscando para empezar mi programa de radio del día de hoy que se estaba haciendo esperar, qué mas puedo pedir?
ResponderSuprimirSólo agradecer y decirte que las palabras no se harán desear demasiado, das toda la impresión que sabés convocarlas.
Besos.
Sensible y bello que transmite paz, gracias por compartir.
ResponderSuprimirpasaba a saludarte y desearte una feliz semana.
un abrazo.
Qué buena solicitud, Horacio! La tendríamos que hacer todos! :-)
ResponderSuprimirUn abrazo.
Hay días que son de carácter expectante, de escuchar, de mirar, de que el silencio acobije lo que parece no ser nada. Y de pronto una intima necesidad, te trae, te despierta, te corre, te atrapa. Y vuelven a volar las palabras, que en realidad siempre estuvieron ahí.
ResponderSuprimirUn abrazo cálido para ese frió sur, Horacio.
Cuando la palabra se resista, escuchemos el silencio. También en él existen sonidos.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Si el acto desesperado es arrojarse al lugar común, resiste, resiste sobre todo si aborreces las multitudes y el ruido y la mediocridad glorificada; si es descerrajarte una frase hecha, no cedas, sólo conseguirás manchar la pechera de un texto, nada más. Prueba a intentar encestar los bollitos de papel desde más lejos, y antes de que te des cuenta estarás pensando únicamente en la destreza necesaria para no errar el lanzamiento, y las palabras, tal vez, se sientan menos obligadas a ser únicas y comparezcan a verte disfrutar del puro instante. Un saludo desde esta ola de calor ibérico a aquellas latitudes patagónicas.
ResponderSuprimirQuerido Horacio, me has hecho sonreír... y sentirme tan identificada. Mi cesto ha rebalsado de papeles y yo no me doy por vencida. Confío en que la desesperación no la tendrá tan fácil en su intento de vencerte.
ResponderSuprimirNo te rindas :)
Besos!
Cuando me pasa eso revivo a algún muerto, jaja de mis escritos anteriores. Saludos y espero que salga más producción de esa pluma
ResponderSuprimirlas palabras ahora son cenizas.
ResponderSuprimir:P
a ver si te sirve.
Y allí ella, la genia pronta con la pluma para vos...
ResponderSuprimirSaludos argentinito.