lunes, 18 de julio de 2011

Pasteur al 600



La vi apoyada contra la camioneta. Aire casual, manos en el tapado negro. Tenía la mirada ausente, como aguardando al tiempo. El frío me cortó el rostro y ajusté el cierre de la campera. No podía dejar de mirarla, su presencia contrastaba con los arboles sin hojas y la tristeza que parecía posarse sobre Buenos Aires.

La calle Pasteur estaba transitada, como todos los lunes. Habían pasado las 9,50 cuando llegué a la puerta de la Mutual. Ella me miró y amagó una mueca triste que no mudó en sonrisa.

—¿Esperás a alguien?
—Sí. A vos —dijo. Y me extendió su mano.

La rocé con la yema de los dedos. Estaba fría. Fue lo último que sentí antes de la explosión. Luego llegaron los gritos, llantos, escombros. Y el negro de sus ojos fundiéndose en los míos.

Desde entonces nos encontramos aquí. Ella desaparece pero yo me reconozco en otros, en el dolor y el recuerdo, en la ausencia incomprensible, atravesados por lo que no pudimos ser. Y nos mezclamos con los vivos en forma de lágrimas, velas, silencio, palabras, un manojo de historias y entereza que conforman la memoria herida ante la falta de justicia.

Si te interesa, te dejo el blog de la AMIA

Publicado por Horacio

20 voces opinan:

  1. Nada que decir.

    Solo un abrazo grande!

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  2. Excelente pintura de ese hueco helado que sigue abierto y humeante en nuestro ser nacional.

    un abrazo

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  3. ¡tamaño escrito! recuerdo aquella mañana como tan cercana. Y ya lidiamos con un 17.

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  4. Que tristeza, cuantos años pasaron. Todo sigue igual o digamos que peor. Muy buen escrito Horacio. Un gran abrazo!!

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  5. Ay Horacio!
    Además de arrancarme unas lágrimas, te diré que a pesar de la enorme tristeza de la situación, admiro la BELLEZA GIGANTE a la hora de las letras.

    Realmente sos un MAESTRO entre MAESTROS *

    Un beso o 2 #

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  6. El hombre es el lobo del hombre.

    Un abrazo.

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  7. Desde Sefarad, a este lado del océano, leo con el corazón estremecido tu relato y algunos textos del blog de AMIA, y para mi vergüenza te confensaré que no recordaba algo tan descomunalmente espantoso. Digamos que no me he desembarazado del olvido, sino del deconocimiento. Un abrazo solidario.

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  8. Mas allá de tu escrito que es ENORME, Justicia!!

    85 personas no tuvieron elección, ni oportunidad, ni mas viva
    nos queda a nosotros no olvidar este dia

    Besos.

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  9. Ese día el tema no me interesó en lo más mínimo. Estaba esperando mi segunda hija, cumplía años de casado y hacía un mes había sepultado a mi madre. Vivía inmerso en mi mundo. Hoy que la vida ha dado tantas vueltas alrededor y dentro mío pienso en lo egoísta que fuí y en como algunos nos dejamos llevar por la inmediatez de las noticias y nuestros propios asuntos.
    Debo confesarte que me encanta esa conexión con la muerte en tus escritos.
    Saludos.

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  10. es verdad, tenemos lastimada ante la falta de justicia

    besos*

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  11. Me ha gustado Tu blog tiene el sabor de mi tierra

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  12. Siempre tocando en lo mas profundo ... Excelente Horacio.

    Un abrazo desde Londres.

    Pablo

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  13. Muy bueno, Velcha, muy muy.
    Besos.

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  14. Yo también he estallado al leerte.
    Me ha estremecido.

    Saludos.

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  15. Un texto muy duro, Horacio, pero creo que los que intentamos hacer arte, debemos tomar estas cosas muy en serio y transmitirlas, aunque más no sea, como recordatorios de lo que alguna vez sucedió.
    Un abrazo.

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  16. Todo sigue y se siente a flor de piel.
    Admiro tu fortaleza creativa, no es fácil embellecer tanto dolor huérfano de justicia

    Beso

    Estercita

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  17. Fuerte, un relato fuerte.
    Me gustó el homenaje
    Un abrazo

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  18. Tremendo, Velcha. Intenso, emotivo y triste relato. Tantos años de no-justicia, de incertidumbre, de vacío, de preguntas sin respuestas. Un abrazo grande.

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  19. Duro, triste y bello. Me gustó esa visión.

    Un abrazo.

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