Estamos de estreno. Agradezco a Daniel Paz por permitirme utilizar una ilustración suya que acompañará desde ahora la cabecera de mi blog. Para algún desmemoriado, se trata del compañero de Osvaldo Soriano, uno de los tantos escritores que admiro y al que recurro de tanto en tanto, cuando las musas (como en estos días), deciden no dar a luz cruzándose de brazos en el país de los lugares comunes.
Quizás, en una suerte de conjuro y para invitarlas a este espacio, cito un fragmento de un relato de “Cuentos de los años felices”, que tiene que ver con estas tierras de injusticias y con tantas diferencias económicas. Como siempre, el subrayado es mío.
“…Discutimos en la pensión porque yo ignoraba las matemáticas y la química y volvimos en silencio, muy lejos uno del otro. Lo dejé ir adelante y todavía veo su camisa sudada flotando en la ventolera. Yo no sabía qué hacer de mi vida y miraba para arriba a ver si bajaba la pelota. Tenía diecinueve años y me sentía solo en una cancha vacía. Todavía estoy ahí, demorado con mi padre en medio del camino. Imagino historias porque me gusta estar solo con un cigarrillo y estoy cerca de la edad que tenía mi padre cuando se tumbaba de la moto. Fueron muchas las caídas y no siempre lo levanté. Me gustaría saber qué opinión tendría de mí, que he perdido su petróleo. Quisiera que echara una ojeada a estas líneas y a otras. Que me regalara un juguete y me contara cuántas veces estuvo enamorado; que me explicara qué carajo hacíamos los dos en un camino de Neuquén rumbo a las torres de YPF, mientras en el transistor se apagaba la voz de Julio Sosa cubierta por los acordes de otra marcha militar”.(de, “Petróleo, “Cuentos de los años felices”, Osvaldo Soriano)
Publicado por Horacio

Tu nueva y gatuna cabecera es estupenda. Leo este fragmento de padre e hijo en el camino de Neuquén y pienso en lo que me escribías hace poco acerca del volcán, e imagino esa desolación cenicienta que os ha caído ahí, como repentino polvo de milenios, y no puedo evitar pensar en la terrible “La carretera”, de Cormac McCarthy. La Tierra no sólo tiene fiebre alta: parece que también ardores de estómago. Crucemos los dedos. Un abrazo.
ResponderSuprimirQué buena ilustración! Bueno, es que a mi me encantan los gatos...
ResponderSuprimirMe encantó el fragmento del cuento de Soriano y me gustan mucho tus publicaciones en el blog. Seguramente vendré a visitarte seguido. Cuando vengas a Buenos Aires te atreverás a visitar al Dorrego? Alocada imaginación y percepción más allá de lo real? Después no digas que no te avisé...
Saludos!!
Impecable, como siempre. Cuanta calidad para intercalar esas líneas conmovedoras. Y muy linda ilustración. Felicitaciones y un abrazo grande.
ResponderSuprimirFelicitaciones por la nueva cabecera.
ResponderSuprimirCon respecto a las letras, siempre logras emocionarme recordar porqué amo tanto a la literatura *
Un beso o 2 #
Un lindo gatito, el tuyo es famoso, pero el mío dice MIAU.
ResponderSuprimirHace poco leí, Caídas, en "Jardín de Bolsillo", ustedes los escritores se leen todo! Lo bueno es que los que no leímos estas joyitas, aprendemos...
Saludos muchos, Horacio.
Es como la puerta de nuestra casa, y que bueno que siempre están ellos para recibirnos, porque entramos irremediablemente con una sonrisa.
ResponderSuprimirMuy linda la ilustración.
Un beso Horacio!
acabo de entrar a tu blog y ví el gato dibujado por Daniel Paz y dije...ooohhhh! felicidades,Horacio!
ResponderSuprimiry leí "cuentos de los años felices" en el momento de su publicación. justamente ayer, releí "trenes".
un beso*