Salí del supermercado y lo vi sentado en el cordón de la
vereda. Una bolsa amarilla en la cabeza, el cartón de vino abierto a un costado
y un vasito plástico, hasta el tope.
—Oiga, ¿sabe qué hora es? —preguntó desde el abandono de sus
andrajos y con la vista clavada en el asfalto.
—Las ocho y media —contesté con mi prisa urbana.
Creo que se sorprendió y giró la cabeza para mirarme, como
si mi respuesta fuera la señal que buscaba para saber que todavía estaba vivo.
Su mirada estaba inyectada de un vacío que interpreté como agradecimiento, en
esa mañana en donde el frío calaba hondo.
—Y usté… ¿está adentro o afuera? —me increpó. Su cuerpo
despedía la pestilencia de la exclusión y la pregunta resonó en mi cabeza.
Miré las migajas de mi bolsita y pensé en la
precariedad laboral, los malabarismos para llegar a fin de mes y lo que postergamos
con la ilusión de concretarlo en el corto plazo; en una ciudad con una renta
petrolera obscena, proporcional a la desigualdad social.
—Creo que adentro… pero con un pie en la vereda.

y a veces, no nos damos cuenta...
ResponderSuprimirbesos*
el necesitaba una señal de vida, la misma que necesitamos nosotros en nuestras hipotecadas generaciones...
ResponderSuprimirUn beso grande Horacio!
Tiempos modernos.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Una vez quise escribir un poema sobre eso ese tema pero me costó tanto que tuve que dejar de escribir...
ResponderSuprimirToda una cuestión triste y avalladora de la realidad.
A tí te salió mejor...
;)
Besos mil.
También lo veo a veces, estoy segura que es el mismo. Sin embargo, él se proyecta en cada esquina, no está solo. Está también en nuestras retinas y en cada una de nuestras acciones egoístas que, intencionalmente o no, colaboran a que esta sociedad sea lo que es.
ResponderSuprimirMuy bueno.
Beso grande!
adentro. pero metidos hasta el cuello, diría yo.
ResponderSuprimirbesos
Es una imagen que trasciende las fronteras Argentina, Horacio. Aca tambien es ya comun ver gente durmiendo en la calle todos los dias. De hecho, Mika, un senor de unos 50 anios que duerme a pocos metros de nuestra oficina, le regale mi cafe la semana pasada y su respuesta fue:
ResponderSuprimir"God bless you" (Dios te bendiga)
Todos los dias cuando paso frente a el lo saludo, en algun momento me sentare a conversar pero seguramente todos nos hacemos la misma pregunta:
"Usted esta afuera o adentro?"
Increible realidad que nos afecta a todos.
Abrazo desde Londres ... Pablo
La renta obscena de la que hablás, allá petróleo, acá soja y en otros lados oro y plata, es la lápida sobre la tumba donde yacen muchos.
ResponderSuprimirMe resulta una mirada puñal llena de honestidad y realismo. Muy bueno como siempre.
Salud Velcha!
olor a exclusión, qué buena metáfora. Todos estamos afuera, la diferencia está en el tipo de grillete y el largo de la cadena...Saludos.
ResponderSuprimirMagnífico texto, Horacio. Preciso, justo, honesto, directo... Magnífica también la reflexión que transmite. ¡Y esa pregunta! ¿Dentro de qué estamos? ¿De la locura? ¿Y fuera de qué? ¿De la sinrazón? No sé quiénes estarán más cuerdos, pero no me gusta nada lo que veo, lo que escucho y hasta lo que supongo y no puedo ver.
ResponderSuprimirNo puedo evitar pensar que esa situación no depende de nuestra propia decisión. Y la opuesta tampoco, seguimos el engranaje... ¡Muy pesada la carga si la miramos con un puntito de honestidad!
Ando un poco atrasada con la lectura de tus últimos textos, me quedaré un rato por aquí, si no te importa, siempre es un gusto leerte.
Un abrazo desde la otra orilla.
Mafalda
Parece que también se les hace tarde a los que no van ya a ningún sitio, a los que les disimularon la entrada después de echarlos. Y los vemos desde dentro, pero con los talones en el alféizar. Son las ocho y media, las ocho y media en todos los relojes. Abrazos.
ResponderSuprimirSí señor, estamos en el borde mismo del precipicio.
ResponderSuprimirAbrz.
Muy bueno Horacio. Me hace acordar al chiste "No discrimina, va a todos por igual". Saludos !
ResponderSuprimirHoy estamos todos sobre el alambre.
ResponderSuprimirCualquier traspiés y abajo...
Saludos.
Los viernes *
ResponderSuprimirAlguna gente sale
Las noches de viernes
Van al cine de trasnoche
Los carteles luminosos
Encandilan sus ojos
Se divierten
Mientras ellos
Los marginados
Los sin techo
Doblan las mantas
Preparan sus camas
En la boca del subte
Se dan un beso
Se despiden
Hasta el día siguiente
Que seguramente
Será gris y frío
Como siempre.
Algo que escribí hace un tiempo en mi otro blog: "Soplando en el viento". Me lo recordaste.
Un beso o 2 #
Sólo los que saben observar, como vos o yo, no pasamos indiferentes frente a estas cosas.
Te abrazo Horacio *
Nunca se sabe de que lado de la moneda estaremos mañana, lo cierto es que la discriminación, la marginación y el olvido están a la vuelta de cada esquina.
ResponderSuprimirBuena reflexión!... Saludos!