C. Monet, Impresión atardecer, 1872.
Hay un recuerdo apalabrado por la memoria y el murmullo de una voz. No termino de divisarlo, menos escucharlo, pero ronda entre mis dedos, se desliza entre los poros de la piel mientras el hombre me mira cuando abro mi libreta.
Podría decirle que todavía no sé de qué se trata, pero es
inevitable detener mi andar, sentarme en el banco de madera y anotar con la
esperanza de develar lo que me ronda. Tirar del piolín, perseguir la
palabra e ir tras ella por si aparece, como sostenía Rulfo con sus personajes.
No pido que el sujeto lo entienda. No hace falta. No lo hago por él ni por
nadie. Solo por mí.
Sigo sin divisar el recuerdo pero sé que está ahí. Tampoco
entiendo por qué resurgió, de improviso y sin concesiones, como esos sueños que
no recordamos al despertar y nos mantienen en vilo durante el día, inquietos, expectantes,
recurrentes.
Recorro la silueta de tu nombre y tu imagen, o los trazos que
me quedan de ella. Prefiguran una presencia a prueba de golpes bajos que repaso
con el sosiego de los años. ¿Sabés que estuve tentado de visitarte? De confesarte que no sé si
todo salió como pensabas y que pienso bastante en el desamparo que trae la
muerte. Y también la vida.
Algunos dicen que tenemos la misma mirada. No lo sé, pero a veces me acosa una melancolía que arriba por asalto y trato de resisitir peldaño a peldaño, reinventándome, espantando la pena y esforzándome para no detener la marcha, pese a que ahora esté sentado en este banco y las palabras que tacho y reescribo no llenen el vacío de los ausentes.
Publicado por Horacio
Algunos dicen que tenemos la misma mirada. No lo sé, pero a veces me acosa una melancolía que arriba por asalto y trato de resisitir peldaño a peldaño, reinventándome, espantando la pena y esforzándome para no detener la marcha, pese a que ahora esté sentado en este banco y las palabras que tacho y reescribo no llenen el vacío de los ausentes.
Publicado por Horacio

Que sentimiento de pèrdida.
ResponderSuprimirExcelente texto. Me gusta.
Un abrazo.
muy bueno, a veces me siento así a la hora de escribir. Saludos
ResponderSuprimirMe encantó tu prosa poética e intimista, como cuando uno tiene esos soliloquios que te desahogan...
ResponderSuprimirDesde hoy con tu permiso te sigo, bueno, para serte franca, sin el, también te sigo, jajajjaja
Besitos en el alma
Scarlet2807
En España, y tal vez también en las latitudes que habitas, se dice que tenemos algo en la punta de la lengua cuando sentimos inmediato pero esquivo su recuerdo. Quienes escribimos pensamos que quizá está en la punta del bolígrafo, y trazamos las palabras en el papel como si fuera necesario rescatarlo del tubito de tinta. Por otro lado, qué pocas veces salen las cosas como esperaban quienes nos antecedieron en una misma mirada. Hermoso texto, Horacio.
ResponderSuprimirMemoria de un recuerdo que de pronto nos asalta, y no podemos develar el misterio de su aparición en ese preciso momento.
ResponderSuprimirTuve un sueño anoche, trato de retenerlo, y ahí estoy, en vilo.
Me encantó el relato, Horacio.
Un abrazo!
El más desafiante de los vacíos para llenar, los ausentes. Pero si, tejer palabras que remienden los inmediatos, esos que no dejan que se instale para siempre la tristeza.
ResponderSuprimirQue buen escrito Horacio.
Un beso!
a mi me asaltaron las palabras en el autobús y aún así era imposible hilar nada. Traje conmigo algun recuerdo, el de ese, o el de aquel, intente desenmarascar los sentimientos, sin embargo nada salió como esperaba. Solo salió algo que ni siquiera yo logro entender.
ResponderSuprimirsalud!
Qué buena prosa, Horacio. Me gustó mucho. Te mando un abrazo.
ResponderSuprimirAh, y Silvio, sobresaliente como siempre...
Aunque intentemos olvidar, siempre vuelven los recuerdos, siempre. Aunque a veces parezca que los olvidamos ...
ResponderSuprimirUn beso o 2 #
No llenan el vacío pero las palabras te acercan a tantas sensaciones que siempre son necesarias para avanzar.
ResponderSuprimirHermoso relato
Que la musa y las luciérnagas sean habituales compañías.
ResponderSuprimirAbrz.
duele el recuerdo
ResponderSuprimirsos grande, horacio
besos*
Como escritores, esa nostalgia es plasmada de manera excelente de tu parte; y ese "tirar del piolín", tan aparentemente sencillo, es tal cual. Un placer. Saludos.
ResponderSuprimirEl recuerdo que insiste en acompañarnos y nuestra necesidad de rescatarlo y hacerlo palabra escrita, como un llamado a cumplir, una urgencia caprichosa, un intento de que no muera del todo... Lo has descripto tan bien, Horacio.
ResponderSuprimirUn beso.
Cuando algo muere nace un sentimiento...
ResponderSuprimirDijo Shakespeare que el hombre está hecho de sueños y no puedo negarlo, pero yo añadiría que somos sueños y memoria. Esa es nuestra naturaleza.
Precioso texto, Horacio.
Un abrazo.
Y parece que está ahí, en la primera palabra que logramos escribir, y que, como cuando aprendíamos la lección de memoria en la infancia, va a surgir el resto sin tener que pensarlo siquiera. Pero no es una lista memorizada de la capitales de América Latina, es que se ha quedado en una espiral de la que sólo percibimos la nebulosa, distorsionada, de las imágenes que creíamos tan nítidas. Por eso tan acertada la imagen que has puesto del cuadro impresionista del maestro Monet. Impresiones de recuerdos son lo que nos quedan. Y a veces duelen. Otras, dulcifican momentos.
ResponderSuprimirMaravillosa tu forma de contarlo, como si no sólo hurgases en tu mente, también en las ajenas.
Me ha encantado.
Un abrazo.