Aperase al costado del camino y dejarse herrumbrar por
Buenos Aires. Recorro una ciudad cosmopolita y ajena. Turismo internacional,
indigentes en las calles, una metáfora de la prisa que viaja enfrascada en
auriculares tamizada con librerías, teatros,
tenedor libre y un tráfico infernal con destino hacia la nada.
Aperase al costado del camino. Caminito y sus tangos de
mentira, representación de un sainete con resabio a poco, artificial y amargo,
como la cerveza que bebo apurado para irme pronto de ahí, a pesar de los pibes
que juegan con la redonda y alimentan mi corazoncito boquense. A ellos les
creo.
Apearse al costado del camino. El Hotel Bauen recuperado por
sus trabajadores y trabajadoras. “Soy de Neuquén”, digo. “Ah, Zanón”, replican.
Y sonreímos.
Apearse al costado del camino. ¿Cuántas Buenos Aires hay?. Leo
en Mu que hay más de 45 sitios autogestionados en Capital y pienso que de
alguna manera honran a los muertos del 2001: Brukman, IMPSA, Imprenta
Chilavert, el Bauen, por nombrar los más emblemáticos.
Apearse al costado del camino. “Cambio dólares, reales,
euros”, dice un bigotón en un tono suficientemente alto para que lo escuchen
los transeúntes pero no para que lo pesque el policía de la esquina. El mismo
que espanta al coya (o boliviano porque da lo mismo, vio) de su puesto en la
calle mientras su par (argentino o argentina) sigue ofertando lo suyo.
Apearse al costado del camino. Compro un par de Hecho en Buenos Aires y celebro que siga en la calle: periodismo y solidaridad. La sección
“Prensa del asfalto” me deja una bocanada de optimismo.
Apearse al costado del camino. Miro mi boleto de colectivo
¿$1,20? En Neuquén no hacemos diez cuadras con eso. Y la empresa nos deja sin
servicio de transporte público si no aprueban los pliegos de licitación con sus
condiciones.
Apearse al costado del camino. Intentar —en vano— registrar
mi paso por una ciudad a la que volveré en breve, quizás más preocupado que
ahora y con menos atención al detalle. El
detalle hace a la literatura, sostenían los realistas. No sé si es cierto. Pero
regresan ahora, con las pausas de la escritura.
Apearse al costado del camino. Mirar, mirarte y mirarme, un
boceto de la memoria, una bitácora de la prisa urbana y contradictoria;
indiferente y con tachones, sentado en esta peatonal dominguera pero con letra
propia.
Publicado por Horacio

EXCELENTE. SOBRE TODO EL ULTIMO PARRAFO.
ResponderSuprimirNO ES POCO, HABER LOGRADO MIRARLA, MIRARSE, EN MEDIO DE ESTA CIUDAD.
Buenos Aires atrapa.
ResponderSuprimirY lo del precio del boleto de colectivo, es cierto. No pagan nada.
Un abrazo.
Buenos Aires es así, tal cual la describis *
ResponderSuprimirUn beso o 2 #
Pd: todos los días paso por allí camino al trabajo, hablo de la fotografía de esta nota: camino al puente de La Boca, allí al costado del camino, vio?
Que decir…vivo en Buenos Aires, y las has descripto tan bien.
ResponderSuprimirdice Eladia Blázquez
“¡Buenos Aires!...
Para el alma mía no habrá geografía
mejor que el paisaje...
...de tus calles,
donde día a día me gasto los miedos,
las suelas y el traje...”
Un beso Horacio!
Me encantó tu escrito, Horacio. Así es Buenos Aires, tan... unitaria.
ResponderSuprimirQue bueno que decidiste apearte al costado del camino.
Un abrazo.
Me gustó mucho como describiste a Bs. As,
ResponderSuprimira veces se la nota apasionada...
y otras veces muy real con todos los afiches desgastados...
Besos mil.
Tengo para decirle dos o tres cosas:
ResponderSuprimirLa próxima vez que ande por Buenos Aires, avise. Yo trabajo en el edificio de al lado del que vendía "dólares, reales, euros" (si hace de cuenta que lo estoy viendo, mire... sobre Florida, entre Sarmiento y Corrientes).
Y usted se asusta del precio del boleto... por que no vio lo que pagamos por el gas, la luz o el agua. Unavergüenza, mire.
Saludos!!!
(y excelente el post, por cierto)
Un mundito muy particular Bs.As. Muy buena crónica, de calidad. Intensa y apasionada. Espero nuevos relatos de su propia letra si vuelve a apearse por allí. Abrazo, maestro.
ResponderSuprimirBs As es una complejidad. Santa y puta, solitaria y gregaria, Boca (aguante) y el resto, turista, gringo enamorado de ella y necesidad insatisfecha. Crisol, cambalache, nido, cuna. Abrazo.
ResponderSuprimirSegún dicen los comentaristas, has acertado de pleno con la descripción. No puedo afirmarlo porque nunca he estado, hay que cruzar un gran charco, pero sí me han entrado ganas de conocerla tras leerte.
ResponderSuprimirSiempre es un gusto aguardar para beber en tus letras, o llegar con cierto retraso y beber con avidez para ponerse al día.
Un abrazo.
Apeándote al costado del camino en Bs As me encuentro apeado al costado del camino en mi Santiago escuchando una de Fito que se llama, justamente, Buenos Aires.
ResponderSuprimirEstamos en Babel, amigo.
El bondi a 1,20 pero tomarse un cafecito sale más caro que en toda la península ibérica. Detalles nomás en una ciudad llena de contradicciones.
ResponderSuprimirSepa que soy su seguidor 103 pero no aparezco por algún motivo: 1) timidez; o 2) soy tan pancho que nunca supe cómo hacer para que mi avatar figure en los blogs que sigo.
Un abrazo, maestro.
soy enamorada de buenos aires, con todo lo que decís y más.
ResponderSuprimiry es verdad lo del boleto
pudiste verte en medio de la locura urbana.
volverás preocupado? tal vez haberte visto te ayude.
abrazos*
¡Muy bueno! ¡Me encantó!
ResponderSuprimirY se siente
Abrazo
Hola Velcha, ésta es mi primera intromisión a tu mágico mundo!!!ciertamente he disfrutado de tus palabras y trataré de que se haga una sana costumbre irrumpir en tus crónicas y demás!!!siempre me hace bien volver a escucharte amigo, un abrazo grande. Marcos de...donde la tierra se choca con el cielo y la mirada se pierde en la lejania...
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