jueves, 12 de enero de 2012

Acá y allá


Caminaba abrumado por la noticia cuando levanté la vista y la vi. Era ella. De pie, cerca de las vías del ferrocarril, era difícil de creer pero ahí estaba: paseando su perro. Como todos los días.

Recorrí los metros que nos separaban y le sonreí, aminorando el paso hasta que quedamos frente a frente. Me miró con la profundidad terrosa de sus pupilas, acercó los dedos hasta sus labios y me sopló un beso, como cuando nos despedíamos en la puerta de su casa, aquel espacio con aroma de malvones y ausencias a las que no terminamos de habituarnos.

—No te preocupes, estoy bien —deslizó.

Sentí como mis ojos se nublaban por la pena y me invadía cierta bronca, pero no dije nada.

—Secate esas lágrimas, dale… los que se quedan acá son los que necesitan consuelo —dijo con esa sonrisa habitada por la melancolía.

Asentí y le apreté la mano, la de todas las arrugas del mundo.

—Dame un abrazo. Voy a estar cuidándote, ¿sabés?
—Lo sé —musité mientras nos convertíamos en uno. El nudo en la garganta se retiraba, ahuyentado por nuestro encuentro.
—Ahora andá, que te están esperando.

Le di un beso enorme en la frente y giré, sin volver la vista atrás. Recorrí las cuadras que me separaban de su velatorio con una inaudita sensación de sosiego. En la sala, una compungida parentela se agolpaba con el rostro tácito de las malas noticias.



Publicado por Horacio

13 voces opinan:

  1. Qué triste, pero a la vez que bello!
    Insisto Horacio: tenes un don con la letras que mezclan el arte, con la emoción y el talento.

    Una vez más, me voy de este sitio emocionada.

    Un beso o 2 #

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  2. Suele ocurrir.

    Buen relato. Emotivo.

    Me sucediò con mi padre, hace poco.

    Un abrazo.

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  3. Esa presencia me absorvió al ver que nada, y todo, es para siempre.

    Abrz.

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  4. comparto lo dicho por sarco

    besos, horacio*

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  5. ¡Qué buen relato, qué excelente manejo de las palabras para hacernos estremecer, para emocionarnos!
    Hay historias que nos acercan.
    Enhorabuena .

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  6. adhiero a los comentarios anteriores y a los interiores

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  7. ¡y asi es! o por lo menos yo lo creo firmemente sin que haya tenido que lavarme el cerebro...


    cordiales saludos

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  8. LA VIDA Y LA MUERTE.... Y ALGO MÁS QUE DESCONOCEMOS

    SALUDOS

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  9. Va deslizandose, elucubrando el impacto del final, esa emoción que termina envolviendo y manando de todo el texto. Muy bueno.

    BUen año amigo. Un abrazo

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  10. Frente a la muerte siempre nos desarma, ese desconocimiento, ese sentimiento, ese estar acá y allá.

    Un beso Horacio!

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  11. Precioso. Esta parte:"Los que se quedan acá son los que necesitan consuelo", es la que me sugiere una pregunta en disyuntiva, ¿nos siguen cuidando o somos nosotros los que necesitamos creer que lo seguirán haciendo? Sea como fuere la respuesta, reconforta y ayuda.
    Un abrazo enorme.

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  12. Precioso texto, Horacio. Esa percepción de que los que se fueron no lo han hecho del todo.

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