lunes, 27 de febrero de 2012

Frente a frente


Sentados. Frente a frente. Los vasos llenos. Ya no importa de qué. En una casa habitada por la oscuridad y con sus paredes tiznadas, como los recuerdos.

Sentados. Frente a frente. A media luz, sin verse pero mirándose uno al otro, sabiéndose juntos, siempre a mano, queriéndose más allá de la sangre, los años, los desconciertos o el manojo de huellas que nos resume como pares.

Sentados. Frente a frente. Con una pila de libros por delante, como si en las páginas estuvieran las respuestas y no nuevos interrogantes. Con la literatura entrecruzándose con Marx, Foucault, Gramsci, los tomos de “La voluntad” o el último autor descubierto y recomendado por otros hermanos, aunque no sean de sangre.

Sentados. Frente a frente. Con ronroneos y maullidos que astillan el silencio de tanto en tanto —para quitarle solemnidad a las cosas, vio— como los discos que giran y giran, solidarios, propios. Redondos y Divididos pero habitados por Principio de incertidumbre o Nos sobran los motivos (ambos, el eléctrico y el acústico).

Sentados. Frente a frente. Los vasos llenos, invadidos por fechas que impone el calendario, que significan poco, nada o casi todo (que no es lo mismo pero es igual, apunta Silvio), en una casa de paredes tiznadas y muebles de ceniza, mientras en el exterior aturden los fuegos artificiales y la noche se llena de una euforia irritante, como algunas reuniones familiares.

Sentados. Frente a frente. Los vasos llenos. Ya no importa de qué.

Publicado por Horacio


8 voces opinan:

  1. Queriéndose, mas allá de la sangre, los años...
    Que significativos son esos vasos a la hora de sentarse frente a frente.
    Me gusto mucho Horacio.

    Un abrazo grande.

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  2. los vasos, casi que no importan, si estar frente a frente
    saludos

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  3. muy bueno, serán los vasos los que se llenaron de compañía? puede ser. Saludetes!

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  4. El péndulo narrativo que consigues con la estructura de esta historia marca un ritmo intenso, a pesar de la prosa pausada y reflexiva. El lector necesita avanzar, porque la propia organización de la materia narrativa le empuja hacia el final, que vuelve a ser el principio.

    Puede ser una historia de amor o de amistad, que al fin y al cabo es lo mismo. Lo importante es el gran poder evocador que has conseguido con la acción sugerida.

    En mi humilde opinión, soberbio, Horacio.

    Un abrazo admirado.

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  5. Todas las imágenes vinieron a mí mientras te leía.

    Un beso o 2 #

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  6. Siempre que leo tu blog me siento como en casa, los vasos, los libros, los muebles...

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  7. Qué lindo conocer tu casa y tus letras.
    Me ha gustado este frente a frente.
    También me gusta Murakami.
    Abrazos.

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  8. Estupendo Horacio, me encantó.
    Saludos!

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