miércoles, 15 de febrero de 2012

Sangre y espigas



Fotografía: Imágenes de Internet. fotomontaje propio.


Debió saber que algo andaba mal cuando el día anterior soñó que mataba a un viejo amigo con varias patadas en el pecho y el alba siguiente desvaneció la reminiscencia de un vuelco en la ruta, con la violenta sensación de rebotar en una cabina, como si estuviese dentro de una coctelera.

Por eso no le sorprendieron los ojos del pibe inyectados de paco[1] que le pedían un dinero que no tenía (como una vida que el otro no llevaba ni de la que era culpable) mientras sentía como esos golpes en el pecho —idénticos a los que daba y recibía en sueños— se quedaban con su aliento.

¿Será la muerte esa llanura que está frente a sus ojos? Un campo lleno de espigas, un árbol en la lejanía que parece esperarlo, mientras el pibe huye sin comprender como tanta sangre se escapa a borbotones y él hace una pausa en el camino —abatido y solo— preguntándose si llegará hasta aquella sombra que lo aguarda en la lejanía.



[1]  Pasta básica de cocaína.



Publicado por Horacio

9 voces opinan:

  1. Una historia de premonición, violencia y muerte, en la que la acción imperante induce a la reflexión sugerida.

    Me gusta tu forma de articular la trama, Horacio.

    Un abrazo,

    ResponderSuprimir
  2. Qué brevedad de premonición, qué brevedad de instante en elque la vida pende de un hilo. ¡Qué bien contado! Porque, como apunta Pedro Sánchez, lo realmente importante es la reflexión final.
    Un abrazo grande.

    ResponderSuprimir
  3. Da escalofrío ver como algunos sueños se pueden suceder, casi entregados a esa manera de advertencia, en otro, que le importa la vida, como esa inyección de la pasta base.

    Un beso Horacio.

    ResponderSuprimir
  4. impresionante relato, doblemente entramado, paralelo.

    imágenes poéticas que suavizan la violencia.


    besos*

    ResponderSuprimir
    Respuestas
    1. La poesía lo suaviza todo, hasta lo inevitable.

      Suprimir
  5. Como todos, muchas veces pienso en cómo he de morir y a manos de la violencia es una opción que siempre está. La duda de si llegaremos al árbol (ó al socorro)aparece desde la nada cada vez.

    ResponderSuprimir
  6. Bello relato de la tristeza de las formas absurdas de morir o ir muriendo. Abrazo

    ResponderSuprimir
  7. La dama negra está en todas partes, en el pibe, en los sueños, en un mirarse en el espejo un poco más de la cuenta.

    Abrazos.

    ResponderSuprimir
  8. “Por cierto que de este mundo no podemos caernos. Estamos definitivamente en él”
    Grabbe

    La verdad es triste, y la realidad también. Pero qué se puede hacer? Escribir es algo.

    JN

    ResponderSuprimir

Bienvenid@ a Con letra propia.
¡Gracias por comentar!