—No sé cómo explicarlo. Hay una especie
de desfase entre lo que yo creo que es real y la auténtica realidad. Tengo la
impresión de que dentro de mí, en alguna parte, hay una pequeña cosa oculta.
Como un ladrón que ha entrado en una casa y se ha escondido en el armario. Y
sólo de vez en cuando sale y altera mi orden y mi lógica. Como un imán que altera
el funcionamiento de una máquina.
(Murakami, Haruki, “Crónica del pájaro que
da cuerda al mundo”, Buenos Aires, Tusquets Editores, 2008., p.332)
Publicado por Horacio
un ladrón que irrumpe a menudo
ResponderSuprimirsaludos, muy bueno
Ese libro me encanto, lo he disfrutado en cada una de su narrativa hasta las escenas mas crudas, aunque me haya llevado días en poder leerlas. Y esa manera de decir tan simple, la mirada en toda su expresión.
ResponderSuprimirEse ladrón nunca mejor dicho.
Si, soy algo fanática de su manera de escribir.
Un abrazo grande Horacio!
El Sr. Murakami es un fenómeno. Logra hechizarme incluso cuando -a medida que leo- me digo que no me gusta la historia que estoy leyendo.
ResponderSuprimirLo dicho, un fenómeno.
Un abrazo,
Gracias por este fragmento.
ResponderSuprimirUn beso o 2 #
Me gustó muchísimo esta obra de Murakami, luego leí Tokio Blues y me gusto menos,pero me gusta el tono de sus libros, hay un extraña tranquilidad en ellos.
ResponderSuprimirAbrazos
Ese imán... lo conozco tanto...
ResponderSuprimirAbrazos.
De a poco, Murakami ha logrado meterse en lo más profundo de las letras universales. Un grande.
ResponderSuprimirUn abrazo, amigo.
HD
Nuestro complejo entremado de circuítos está plagado de imanes y ladrones de guante blanco que de vez en cuando hacen de las suyas.
ResponderSuprimirUn abrazo, amigo.
recomiendo "de que hablo cuando hablo de correr"
ResponderSuprimirEn mi caso, ese desfase es absoluto y contrastable. Tal vez por ello, efectivamente, también mi brújula está como saboteda con un imán escondido en su engranaje. Un abrazo desde el sur de España.
ResponderSuprimirok. Ha cambiado la forma..
ResponderSuprimirBesos mil.
Yo sólo leí "Tokio Blues", y debo serle sincero: no puedo decir que no me gustó ni un poquito, porque lo leí hasta el final, pero no me pareció gran cosa (demasiado occidental para ser ponja). Si usted me lo sugiere, quizás le entre a éste ¿Merecerá la revancha?
ResponderSuprimirBuena elección. Es un fragmento que cobra vida propia. A mi modo de ver, expresaría la presencia permanente de la duda, la que no te deja descansar y te conduce al conocimiento, pues sólo la certeza puede aborregarnos o impedirnos la evolución.
ResponderSuprimirUn abrazo
Gracias por compartir estas letras, no las conocía.
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